martes, 20 de marzo de 2007

Partituras

Ya es oficial.
Mi doctorado de música supera cada vez más los límites de lo absurdo.
Después de que una señora se empeñase en vengarse de los periodistas mal informados en mi persona mirándome con cara de odio y escupiéndome en la cara por no saber las últimas investigaciones de Farinelli, se dignó a enseñarnos una cosa superinteresante: la música en las catedrales españolas en el s.XVIII.
Sí, os doy permiso para bostezar, vosotros que podéis.
Básicamente, leemos textos (en inglés para más inri) de lo tontos que somos los españoles y de lo listos que son los italianos, alemanes y franceses. Que digo yo, que ya podíamos estudiar a Bisbal, que más trascendencia social, para bien o para mal, ha tenido el chaval. Hombre, ha inventado la patada giratoria. Ah no, que eso fue Chuck Norris. Pero bueno, que él la ha dotado de universalidad. Yo clasificaría a Bisbal en el grupo de cantantes cuya performance debe realizarse con el puño cerrado, rodillas en tensión y gritando como si te dolieran las tripas a reventar. También se incluiría aquí a David de María, por ejemplo. Es una nueva generación que antes no existía.
Pero bueno, si nos adentramos en el oscuro mundo de las performances musicales y las coreografías discotequeras, la cosa se pone más que interesante. Sobre todo si admiramos cualquier baile a ritmo de reaggeton. Sí, considero este estilo musical como una nueva forma de apareamiento vertical, he llegado a ver a dos bailando y tocándole las tetas por debajo de la camiseta.
¿Oye y qué le pasa a Alejandro Sanz, que le ha dado por cantar saetas?. Bueno, cantar es un decir, él más bien habla con tambores de fondo, como el pregón (y una vida) maravilloso que dio la Sara Montiel. Desde luego, que cada vez que lo oigo me lo imagino cantandole al Cristo de los Gitanos: "Ay a la primera persona que me ayude a caminar, ay niño, regalame la silla que tiene arte yo paso por tu puerta casi tos los días...". Si es que con el disco deberían regalar una trompeta y un canastillo de incienso.
Pero bueno, no divago más sobre la música popular contemporánea. Solo quería comentar mis frustaciones del día de hoy, entre las que se incluyen la transmutación por obra del espíritu santo de un poema en una partitura musical. Según un profesor que habla como el Marlo de La Hora Chanante (y que por ese motivo no soy capaz de prestarle atención), las palabras son como la música, y las vocales se miden en ciclos por segundo, según la consonante que los acompañe tienen mayor duración, vibración o frecuencia, y los versos tienen un ritmo, percusión y un compás determinado.
Que sí, que te has quedado a gusto ¿eh?.
Pues nada, a fumar se ha dicho. Que cuando ha dicho que si teníamos dudas yo le iba a preguntar que si las drogas pa hacer los deberes nos las financian ellos o nos las tenemos que pagar nosotros a tocateja.
Y me he acordado de otro profesor loco que tuve, que nos explicó la diferencia entre imagen móvil e imagen fija con un proyector y moviendo una mano. Después de eso, ya uno de verdad que se plantea su vida. Más que su vida, su ubicación espacio temporal, porque piensa: "A ver, yo terminé la ESO, luego el Bachillerato...y ¿estoy en la Universidad ya no?". Y una vez que te has reubicado piensas: "Soy gilipollas". Y sales de clase corriendo hasta la cafetería pa ahogar las penas en alcohol.
He vuelto a sentir esa sensación mientras el profesor insistía en encontrar la musicalidad de la palabra 'jabalí' y otro se empeñaba en explicarme que las voces del pasillo eran un ruido intruso en el paisaje sonoro de la clase que conformaba una isla de paz. Pero ha sido peor. Porque me he reubicado espaciotemporalmente y he pensado: "Mierda, estoy en un posgrado. Ergo, sigo siendo gilipollas".
Dicen que el periodismo es la carrera con un mayor índice de muertes por infarto (además de fracaso matrimonial).
Mira, pues yo prefiero eso a morir por suicidio, porque al paso que voy...
me veo buscando la musicalidad de los titulares a la hora de redactar una noticia y diciendo:
- "Shhh, el mineralismo va llegaarrrr" con los ojos perdidos en el techo, mientras escucho una obra de Liszt pensando en lo bonito que es el corno inglés.

Así que nada, intrusitos míos.
Aquí os dejo esta partitura.

Buenas noches desde mi isla de paz.

jueves, 1 de marzo de 2007

Sobre doctores y acentos

Esta ahi, no le prestas atencion. Pero esta cuando se le necesita. Que poco valorado esta. Algunos (los mas ductos y veloces mentales) habreis comprobado que las frases que estoy escribiendo carecen de algo... Si. De acentos. Parece que mi ordenador ha decidido ponerse en huelga tambien para tocarme las narices un rato, y antes de que pase el invierno del todo, coger un par de virus, pero seguidos, ya que yo gracias a la ingesta sobrenatural de mandarinas he conseguido derribar las gripes mortales con un chute hiperazucarado de Vitamina C diario.

Ahora mi portatil del pleistoceno, despues de instalarle mil torrents de esos y enzarparme con un modem 3g que baja las cosas a 4 megas (a ver si te enteras) pues ha muerto. Lo que vulgarmente se conoce en el mundillo con el sobrenombre de petar. Yo creo que mi muñequito del msn esta verde, pero de malito, de chunguete que esta, que solo le falta tener un pañuelico pa los mocos. Me da una pena... Yo creo que mi ordenador tiene que ser canadiense, de lo lento que va. Que he reiniciado y me he puesto a ordenar el cuarto por puro aburrimiento. Si, no exagero.

¿Y por que reiniciaremos siempre? Aunque el ordenador se acabe de encender... tu reinicias, ahi, insistiendo. Otra vez y luego otra. Lo mismo una vez que reinicie activa los acentos por despiste, o por cansancio, vete tu a saber. Pero el virus no es tonto, a ver que te crees. Que cada vez los hacen mejores y ya llevan un chip antirreinicio de esos que evitan tu magica estrategia. Esta tan curtido el virus del nuevo siglo que hace que vaya todo suuuperlento y que las pantallas salgan despues de una cortinilla lateral pre fundido a negro de siete minutos. Despues de perder una tarde entera y de casi volverme loca como el niño ese del youtube que se le salen las pupilas de las orbitas y se le hincha la vena de la yugular hasta limites insospechados, decidi no desintegrar mi cabeza a base de cabezazos contra la pantalla.



Porque acuerdas de otra cosa. Te acuerdas, primero de lo bonitos que eran los acentos... como la sal de la vida. Joder, la vida ya no es lo mismo sin los acentos... ¿como no he podido darme cuenta? ¿como no los he sabido valorar mientras los tenia? ¿por que no les dije lo absolutamente maravillosos que eran antes de que se fueran para siempre?. Y piensas... bueno, pueden volver. Hay alguien que pueden hacer que vuelvan... ¡mi amigo *****! (aqui se pone el nombre de tu amigo/a informatico o telequito-y me van a odiar muchos por ponerlos en este saco- al que llamas solo para que te mire el ordenador). Total, que llamas a Pedrito, que se coloca las gafas, mira el ordenador, te instala (para variar) mil programitas antivirus y cosas raras, se tira al suelo buscando un cable, toca dos teclas y te dice: "Si es que no tenias activado el TC/CPU782.... anda que". Claro, joder, si todo el mundo sabe lo que es un TC/CPU de esos....

Pedrito es un crack. Cuando los acentos dominen el mundo, Pedrito estara preparado y tu no. Tu estaras ahi sin saber que es el puto CPU raruno ese. Y tendras que llamar a Pedrito, pero como estara forrado no te hara caso. Y le contaras a tus nietos las maravillosas aventuras que vivias con Pedrito. Sera el tipico: "Si, yo conoci a Pedrito, una vez me arreglo el ordenador". Y tus nietos miraran el ordenador y diran: "Ohhhh! ¿Puedo tocarlo abuelita, puedo tocarlo?".

Y piensas, por enesima vez en el ultimo mes: "¿Por que no habre estudiado yo una carrera de esas que se estudian cosas de verdad?". El otro dia en la playa (si el calentamiento global ha provocado unos maravillosos dias de playa esta semana en pleno mes de febrero, morios de la envidia jeje), estaba yo con un monton de gente que estudiaba carreras de verdad. Y me dice mi amiga: "Diles tu lo que haces". Y yo: "Jhumm... bueno, yo soy periodista"; "pero mujer, diles que mas haces..."; "Ejemm... bueno, soy critica musical...."; "No, lo de la tesis..."; "Pues... eso que voy a hacer una tesis sobre la musica en las pelis basadas en comics de Marvel". Y me dio una verguenza (tampoco puedo poner dieresis)... porque un amigo nuestro no pudo venir a la playa porque estaba haciendo una tesis de criminologia, de algo serio. Y yo alli, como lo mio era de comics...te miran raro... ¡¡Porque las cosas frikis no se estudian!!. Y ya se sabe que no vale para nada, pues como perdida de tiempo no esta mal. Pero joder, que no vale para nada y lo estudies... y se quedan un rato mirando como esperando que les digas lo que estudias de verdad, pero como ven que no les dices nada mas, dicen: "Ah! que guay!". Y tu piensas: "Bueno si, no se que coño es un CPU, pero se que el ultimo numero de la Civil War es una puta mierda". En fin, yo soy asi, ya que le vamos a hacer. No voy a tirar la manta de spiderman a estas alturas...

Pero volviendo al tema, ¿por que se supone que cuando uno es doctor, o se va a doctorar, debe estudiar cosas serias?. Si uno coge y dice: "Si, yo he estudiado la mutacion genetica de los olivos en base al polen de tres generaciones olaceas.Llevo años preparando mi tesis..." Joder, es que si yo le digo de que va la mia, una de dos, o se me rie en la cara o me mira con cara de asco y acto seguido se descojona. O me escupe, me mira con cara de asco, se descojona y luego se va para siempre.... como los acentos.


En fin, que a Pedrito yo creo que le gusta mi tesis. Por lo menos yo le dejo mis comics de Spiderman y se los lee.

Yo le he dejado lo mas valioso que tengo: el material de una tesis...

Que menos.El me ha devuelto lo mas importante del mundo:

LOS ACENTOS.

sábado, 3 de febrero de 2007

Tácticas y estrategias

Hay un anuncio de movistar (toma ahí product placement) que sale un tío intentando ligar con una chica hablando de una película checa en V.O., haciendose el sensible y el comprensivo hablando del tímido aleteo de una libélula.
Y la tía pasa de él.
Y es que no se enteran. Se creen que nos gusta el rollo del chico sensible y romántico. Sí, nos gusta, pero después de que nos hayan tirado al suelo y nos hayan violado siete veces de manera violenta. Y no pretendo que esto sea una columna al más puro estilo Sexo en Nueva York, porque no me parezco ni de lejos a la protagonista, pero es que ya no quedan tíos de verdad. Se ponen a leer libros como El método (¿para qué leen nada?) y usan estrategias psicológicas que se supone que deberíamos usar nosotras. Sólo les falta decir que les duele la cabeza. Yo es que ya los veo: "No cariño, hoy no, que ha perdido el Barça y estoy deprimido".
¿Es que se han invertido las tornas?.
A mí personalmente me desconciertan cada vez más. Entonces, ¿cuál es el modus operandi?. Si antes ya no lo entendía, ahora ya ni te cuento. Cosas como: ¿hay que ser lanzada y decidida e ir a por todas o usar la táctica de la chica misteriosa que aparentemente pasa del chico en cuestión?, ¿hay que llamar antes o esperar a que llame?, podrían ser títulos de novela de autoayuda (que fijo que existen) que me sacan de quicio. No tengo paciencia.
En parte creo que es porque soy solapada. Sí. Hice un test de estos psicológicos que te dicen si tienes un cerebro masculino o femenino. A mí me salía que mitad y mitad, peculiaridad que se estima que comparto con el 4% de la población y que favorece la bisexualidad. La parte de tío favorece mi habilidad para aparcar en línea, hablar de fútbol, saber frikadas inquietantes y adorar el sexo. Y no es que esté toda mi vida pensando en el sexo, pero creo que es una necesidad vital y un derecho universal, y por tanto, si tengo un tío que merece la pena delante de mis narices ¿para qué voy a desperdiciar la ocasión?.
Supongo que eso me convierte en un zorrón, a veces me entran cargos de conciencia temporales por lo que pueda pensar la gente, pero se me pasan en seguida porque tampoco creo que esté haciendo nada malo, y tampoco es que esté todo el día dale que te pego.
Tengo una amiga que dice que al paso que llevamos, vamos a tener que andar rogando para que nos la metan. Y así nos va, que los tíos yo creo que ya no les gusta follar y prefieren hablar de la quinta sinfonía de Beethoven y la última película de Woody Allen. Que no tengo nada en contra, pero sigo diciendo que prefiero que me violen antes.
Sexo y lectura no van de la mano. Si los tíos no leyeran libros como El método, quizá otro gallo nos cantaría. Y no es por nada, y no quiero ser alarmista, pero vamos de cabeza a la extinción del macho ibérico. No sé como a Chicho Ibáñez Serrador no se le ocurre escribir una historia para no dormir sobre esto. No se me ocurre nada más escalofriante que el hecho de que a los tíos les haya dejado de gustar el sexo... ¿pero a dónde vamos a ir a parar?

Os aviso...
Habéis ganado un asalto pero no la batalla.
Volverán a cambiar las tornas.

Y os lo dice una solapada.
Con mocos, pero solapada.


PD: HOY ESTOY MUUUY ESPESA. Un virus griposo invade mi cuarto al ritmo de una música épica de batalla. Si sobrevivo, seguiré por aquí.

miércoles, 31 de enero de 2007

El lado oscuro de la dieta


Hay gente que nació con un pan debajo del brazo. El mio yo creo que me lo comí antes de nacer, y, como castigo, vivo a dieta. Eso si que es un castigo divino y eterno, no el de Adán y Eva, que por cierto, no se lo cree nadie. Porque yo me imagino a Dios ahí en plena rueda de prensa en el Paraíso diciendo: "Bueno, todos estos terrenos están a vuestra plena disposición para usarlos como queráis. Podéis procrear en el suelo, lamer las farolas de chocolate, bañaros en el río de leche y miel, coger todo lo que queráis del Corte Inglés que tenéis ahí enfrente y edificar todo lo que queráis para especular peeeeero... el arbolito chiquitín aquel con manzanas que hay allí. Ese no me lo toquéis". Si es que yo no sé como no levantó la mano Adán y dijo: "Amo a ver Dios, ¿tu te crees que yo soy gilipollas?". Bueno, no levantó la mano porque Eva fue directa a las manzanas y no le dio tiempo. Ahí no había serpiente ni gaitas, ahí lo que había es un dietista loco que le dijo que tenía que comer cada dos horas tres kiwis, dos mandarinas y una manzana. Y joder, la pobre Eva que iba a hacer, si se había tirado todas las navidades lamiendo farolas de chocolate ( origen etimológico del término "abrazafarolas") y no le cabía la hoja de parra.



Toda nuestra desgracia como puteada humanidad que no supo vencer a las tentaciones se basa en una tía que estaba gorda. Fijo. Porque si no yo no me lo explico: "¡Hala! ¡expulsados del Paraíso! ¡por gordos!". Así nos van las cosas, que se ha creado un estereotipo en la sociedad de que somos unos apestados ¿qué no?. Anda, que seguro que en tu pandilla del cole estaba el típico amigo gordo o gorda (al que llamabas 'el gordo' valga la redundancia), del que se mofaban todos. En el fondo se le quería, pero si alguien se metía contigo porque habías dicho una chorrada, tu de momento usabas el cabeza de turco y decías: "Sí, pero mira el gordo, que es más tonto". Y entonces todo el mundo se reía del gordo y se olvidaba de lo que se estaba riendo antes. Hombre, yo lo sé porque lo he sido. Y también me reía si se reían de mí, porque aunque era triste, pensaba que así hacía abdominales y podía comer más. Sí, es que yo era gorda, pero a conciencia. Vamos, que me lo proponía. Ya de pequeña corre la leyenda urbana de que me escapaba de la cuna para robarle los chorizos a mi abuela. Mis tíos dicen que es verdad, pero no me termino yo de ver a lo Indiana Jones por los pasillos de la casa de mi abuela pa coger un mísero chorizo. Seguro que hubiera cogio una barra de pan también. Cuando hacían este tipo de comentarios mi abuela siempre lograba reconfortarme con frases del tipo de: "Tu tranquila, que en el mundo siempre ha habido gordos y flacos" y "tú no te sulfures que mientras la tela se venda por metros...". La verdad es que creo que son de las mejores frases de la historia. Por lo menos de las que más cargo de conciencia te quitan de encima para poder seguir comiendo.



Pero mí del tema de los gordos, es que me llama mucho la atención. Su socialización, por ejemplo. Para que un gordo sea integrado en el grupo (nunca del todo, siempre será "el gordo", no una persona más, es cruel pero real), es necesario que sea gracioso. Si el gordo no hace gracia es inmediatamente expulsado y calificado como "gordo de mierda" que será objetivo de numerosos insultos, críticas y balonazos en el patio del recreo. Y esto lo podemos ver perfectamente en cualquier partido del Real Madrid. Bueno, ya no, porque han echado a Ronaldo, después de tanto putearlo al pobre. Que ni puta gracia le ha hecho, a pesar de estar gordo.



Yo digievolucioné a gorda graciosa. La verdad es que ser la gorda graciosa durante la época escolar y parte de la secundaria (con mis maravillosas imitaciones de todos los programas de El Informal) te da cierta reputación y relevancia pública, lo cual, siendo gordo, es muy meritorio. Te saludan, te quieren y te sientes como una estrella de celuloide paseando por Broadway. Pero los tíos no te hacen ni puto caso y pasas a ser la gorda graciosa que se hace amiga de los tíos y/o escucha a las amigas buenorras pavas que leen la Vale y la Superpop. Que te haces un puto topo, vamos.



Es interesante como criarte entre dos bandos te hace ver las cosas de otra manera. Tengo mucho que agradecerle a mi sobrepeso porque sino no hubiera desarrollado estas increíbles teorías que tantos comentarios despiertan a diario en este famoso Blog por el que me nombrarán en breve la primera presidenta de los Estados Unidos. Pero sí, realmente ves las cosas de otra manera. Yo creo que los gordos maduran antes. También es normal, la fruta que más pesa es la que se va a caer antes del árbol...



Podríamos seguir hablando y hablando sobre esto, pero creo que eso es mejor desarrollarlo en próximos capítulos para no espesar demasiado el ambiente.



Centrémonos en la condena. La niña está gorda, la niña a dieta. Pues nada, hice una, oootra, oootra, oootra... la de la alcachofa, la de la Rociíto, la de la sopa asquerosa. Madre mía tantas que ni me acuerdo. Pero ahora estoy haciendo la más divertida.



Voy a un dietista que está loco y me toca el culo. Tu vas, te sientas, te toca el culo y te dice: "Hmmm no tienes celulitis". Digo, bueno, pos mira que bien. Pero para decir eso no creo que tengas que sobarme el culo en movimiento circulares. "Muy bien, ahora vamos a medirte", acto seguido coge un metro y te mide: pecho, cintura y cadera. Tú miras como diciendo, a ver si voy a tener que venir aquí todas las semanas a darte 35 euros porque me toques el culo y las tetas, porque pa eso me voy al centro y me sale gratis. Entonces él, en un acto de inteligencia súbito, mientras te mide la cintura dice: "¡Vaya! ¡qué alto tienes el ombligo!". Y dices: "Yasta. Este tío es tonto. ¿ Y no será que tengo los pantalones bajos...?".



En fin, luego una máquina sacada de 'Encuentros en la tercera fase' que inquietantemente se hace llamar 'tanita', saca un recibo como el de la luz y te dice la grasa que tienes y la materia corporal y todo eso. Un recibo que él finge mirar superinteresado mientras está pensando en la sorprendente colocación de mi ombligo a alturas insospechadas. Y te dice lo de todas las semanas: bueno, esta semana hemos bajado un poquito. Sigue comiendo lo mismo. No pruebes ni el pan, ni las patatas, ni el arroz, ni las legumbres, ni la pasta, ni la pizza. Y nada de alcohol.

"¿Follar puedo seguir follando no? que es lo único que le falta por prohibirme, calvo asqueroso. Pero que no se preocupe usted, porque ya no me acuerdo ni de la forma de nada de esas cosas que suenan a comida después de tres meses".

Las chicken fries esas que anuncian que dicen que es el pollo que se cree una patata frita, por ejemplo. Menos mal que no hicieron el estudio de mercado conmigo, porque yo creo que ya no distingo un sabor de otro. Le hubiera dicho: "muy bueno esto....que sabe a.... ¿Lechuga no es no?". Yo es que hay partes de las papilas gustativas que creo que ya están en desuso, vamos, inutilizadas por los restos más bien. La parte dulce ya no existe. A mí me sabe todo o semisalado o a nada. Es decir, a ensalada o a acompañamiento de ensalada. Incluso creo que hay casos de gente que se ha vuelto daltónica con las dietas. Para ellos existe el verde, y luego todo lo demás.


Sinceramente, yo es que me emociono con estos temas. Bueno, me emociono, lloro a lágrima viva. Yo en el final de 'El señor de los anillos' no lloraba con eso de la exaltación de la amistad y la llegada al final, al monte del destino. No. A mí cuando Sam le empieza a hablar de la Comarca y lo bonita que era y le nombra las fresas se me viene el mundo encima. "No Sam, no recuerdo el sabor de las fresas, no recuerdo el sabor de nada". Claro, álma de cántaro, qué vas a recordar, si llevas lo más grande andando por la tierra esa de Mordor con medio sandwichillo de pan élfico. Y Sam ahí aguantándose las lágrimas porque quería morir de un empacho, no engullido por el monte del destino.
Es que esta peli es la que mejor simboliza el calvario de estar a dieta. Bueno, y el mundo de los gordos. Gollum sería como el calvo loco de mi dietista, que se tira toda la película metiendose con el hobbit ceboso, es más, le acusa de comerse la comida de su amigo. Todo por los 35 € que vale el anillo (es que entonces estaban devaluadillos por la Tierra Media), que ya es mala leche. Y venga putear al gordo, que el otro se coge un trauma y va ahí medio muriéndose, anoréxico perdido, que no puede ni con el anillo ni nada. Menos mal que está el gordo pa llevarle a cuestas, que sino... Pero contraataca el puñetero dietista, que se empeña en que los gordos no deberían existir y quiere sus 35 euros de la consulta pa gastárselos en las rebajas. Y para más inri le pega un bocao en el dedo al anoréxico. Que a esto le encuentro explicación, porque el calvo loco, todo el día con la dieta del pescado, normal, pilla un cacho de carne y se vuelve loco.

"Mira la que has liado, Eva. Todo por culpa de que no te entraba la puñetera hoja de parra", le dijo Adán después de ver la trilogía.

Ahora Frodo ha vuelto a su estado natural. Normal, se ha relajado allí en la tierra eterna esa de los elfos de cuyo nombre mi alma friki no quiere acordarse. Y parece que nadie se acuerda ya de nada: "¿Eh? ¿es que no te acuerdas cuando salvé el mundo de la destrucción y la oscuridad?". Dicen: "calla gordo".
Pero es feliz, porque la pechá de fresas con nata que te estará metiendo entre pecho y espalda, no tiene precio.

Dí que sí,Frodo. Que que ahora con lo de la homologación de las tallas y lo del control en la pasarela cibeles, el problema está resuelto y hay tapavergüenzas al gusto del consumidor. De todas las tallas y colores.

Aunque a nosotros, a los gordos, siempre nos gustará más el verde. Qué remedio.

lunes, 29 de enero de 2007

Palabras, palabras...


Estoy yendo a un curso de crítica cinematográfica. Cada vez que voy a algún curso o cursillo de nivel académico considerable, de universitario parriba, me entra el canguelo. No me pasaba antes, pero cada vez me pasa con más frecuencia, porque no es normal. Yo como si fuera a un curso de chino, no me entero de la misa la mitad.




Bueno, para empezar no entiendo el momento en que uno deja de ser persona y se convierte en crítico. Es decir, cuándo tu opinión vale más que lo que diga el que está en frente tuya. Y por qué. Quién determina eso. Quiero decir... ¿hay un selector de críticos que dice tu sí y tu no? ¿un polígrafo de críticos? ¿o será algo así como un casting de OT?. No me imagino al Boyero ese ni al Molina Foix con un numerito en la espalda pasando nervios en la cola del Palacio de Ferias. En fin, no me lo quiero plantear, pero la verdad es que ese tema me intriga. Casi tanto como las bolsas de basura de la Zaldívar...

Pero bueno, volviendo al tema. Me he dado cuenta de que para ser crítico tienes que saber usar muy bien las palabras. Sobre todo si son largas. Contra más largas sean, no es que sepas más, pero sí que impresionas y, lo mejor, despistas al lector. Y a lector despistado y texto insulso que no dice nada, ¿qué tenemos?, joder una obra maestra. Porque tú has quedado de puta madre con un montón de chorradas que no se entienden ni hartos de vino, y al lector le va a dar tanta vergüenza admitir que no lo ha entendido que preferirá decir: "Hmmm...interesante" y poner la misma cara que el día anterior con las paletas que contaba del museo contemporáneo.

Hay palabras que se ponen de moda. Hoy he escuchado en contextos completamente distintos la palabra 'naive'. Yo sinceramente no sé que quiere decir. Algo así como infantil tengo entendido. Pero una de dos, o la usan en frases que no entran ni con calzador, o es que las palabras digievolucionan dentro de la frase y se transforman adaptandose al contenido que el lector espera o algo así. Yo qué sé. El caso es que cuando alguien emplea palabras como esta todos los de alrededor asienten porque están impresionados (o acojonados) y están de acuerdo, porque siempre es mejor estar de acuerdo con algo de lo que no tienes ni puta idea, que decir que no. Pero siempre se puede dar el caso de que te digan en términos tan complejos que ni te cosques que eres un auténtico desgraciado y que van a matar a toda tu familia para que no sufra por tu desgracia, y tú estés ahí asintiendo completamente de acuerdo como si la cosa no fuera contigo. En estos casos es fácil, porque empezarán a mirarte raro como diciendo: "pobrecito es que es gilipollas". Aquí hay que ser rápido, en cuanto se observe esto hay que actuar diciendo: "uy, perdona, quería decir que no. Estaba pensando en tetas". Siempre es mejor parecer mongolo por despiste que serlo de verdad.

Usar palabras. Palabras que confundan. Que acojonen. Hoy por ejemplo había una chica que ha dicho: "Sí, pero el no se muestra tan entusiasta". Joder, entusiasta. Si es que yo en mi puta vida he usado esa palabra. Y mientras ella seguía hablando yo divagaba sobre esto. Es que está clarísimo. A más nivel de desconocimiento de la palabra, más desuso, más acojone produce. Todo es proporcional. ¡Ya me había despistado la jodía!, ¡una crítica de cojones!. Pues nada, ahí estaba ella, gesticulando sobre el tema y ha saltado uno y ha hablado sobre una película que ni conocía, pero que todo el mundo sabía de qué estaba hablando. Y yo allí, con cara de gilipollas y mi carpeta de los X-men. Es como cuando cuentan un chiste y todo el mundo se descojona y tú no lo has cogido, pero te ríes para no parecer gilipollas.


Pero bueno, siempre hay algún pringaillo entre tanto snob cultural que te hace sentir mejor contigo mismo. O por lo menos no tan inútil para la sociedad. Es triste, pero siempre es mejor que cortarte las venas cuando llegues a casa. Nuestra cabeza de turco se dedica a hacer comentarios que él considera ingeniosos pero que realmente no tienen ni puñetera gracia. Y además, se dedica a asentir a todo lo que diga el profesor. Pero no un asentimiento normal de arriba a abajo, sino que es como hacia adelante y hacia atrás pero con muelle integrado. Como los perros de los coches. O el Neng en su defecto. Lo hemos apodado cariñosamente el chico de la oposición, por este rasgo tan peculiar.

Yo no sé si aprenderé mucho. La verdad es que la crítica creo que no es lo mío. Pero por lo menos sé los pasos a seguir: Tienes que estar encantado de conocerte, porque te mola tocarte y te molas a tí mismo y nadie mola más que tú. Eso lo primero. Además es imprescindible creo yo, ir sobrado de todo para opinar mejor que nadie. Eso se tiene que notar, primero inventando palabras y segundo, recuperando otras que el español ha olvidado para impactar, y ya, si la usas en una frase que no tiene nada que ver, eres el amo de la RAE. Por ejemplo: "Por favor, Raúl, ¿me abres este bote de pepinillos? Es que hoy estoy tan 'naive'". A lo que Raúl respondería para no parecer completamente estúpido: "Claro que sí querida, es el 'leit-motiv' de cada día" (con una risa sarcástica opcional al más puro estilo "voy sobrado y lo sé").

En fin...no sé mucho de crítica aún, ya me gustaría algún día tener el don de la elocuencia. Creo que eso se lleva en los genes y los míos tuvieron que retromutar o algo así, porque yo de la época de los balbuceos no he pasado.

Pero hagamos un intento, a ver si ha servido de algo mi primera clase.


A ver. A mí parecer, la gala de los Goya fue....

no sé...


ejem....




... fue tan 'naive...'

viernes, 26 de enero de 2007

Modern Art

Hoy he ido a un museo. Sí, un sitio cerrado que entras y hay cuadros, esculturas y esas cosas. Pues eso, a un museo de arte contemporáneo. Que tu entras y hay cuadros, esculturas...y cosas raras, pero no puedes decir que son raras, porque son modernas, y sino te miran mal. Sí, porque son modernas y no las entiendes, porque es que eres un desfasado y no sabes ni de Arte, ni de moda, ni de la vida, ni donde tienes la cara, vamos. Pringao.

La verdad que la exposición era bonita. No sé si buena o mala, porque de arte contemporáneo no entiendo. Pero a mí me ha gustado. Es que esa es la frase para cuando uno no sabe qué decir sobre algo abstracto. A tí te pueden decir: "Oye, el chino ese que han abierto, ¿qué tal?" y tú dices: "Pues buenísimo todo. Pídete el wok con las ostras raras, que está de muerte". Son cosas raras (no sé si modernas, que ya me pierdo), pero tú opinas, te arriesgas ahí, aunque el chino sea una mierda no importa. Pero con el Arte Moderno.... tu no arriesgas:


- ¿Qué te ha parecido la exposición nueva?



Posibles respuestas:



- Ah...ta' bien....A mí ma gustao.

o

- Pssst...nostamal. Yo qué sé. Raro. Distinto. A mí no me ha hecho mucha gracia (esto sólo si somos arriesgados).

Y es que decimos 'raro' y 'distinto', porque no nos atrevemos a decir "Vaya puta mierda de exposición, colega. Cómprate dos entradas pa ir a ver Scary Movie". Porque no. Porque a todos nos gusta finjir que somos unos snobs culturales y vemos las pelis de David Lynch subtituladas en arameo. Y sobre todo, nos gusta aparentar que entendemos muchísimo de modernidad y cosas nuevas. Por eso decimos que, en nuestra humilde opinión, no está o sí está a la altura de las circunstancias lo que acabamos de ver.

Personalmente, he llegado a la conclusión de que no podría ser crítica de arte. Hoy habían dos obras raras, uy, perdón, modernas. Una era un montón de cristales rotos formando un OK y otra una fila de paletas de albañilería pegadas a la pared. Y no sé. Uno se queda ahí en frente con cara de gilipollas, (con la mano puesta en la barbilla pa hacerse el interesante) y es que no sabe que decir. Yo por lo menos es que no sabría decir si eso es mejor que el cubo de residuos de la obra que hay debajo de mi casa. Pero dices: "Uhmm..." Como diciendo: "Me lo compraría si tuviera dinero porque esto es lo más alternativo que he visto jamás. ¡Qué atrevimiento!,¿cómo no se le ha ocurrido a nadie antes coger dos espejos y tirarle piedras para romperlos?."

Y es que yo siempre que voy a un sitio de estos modernos pienso en el capítulo de Los Simpsons en el que Homer se hace artista de vanguardia y lleva un montón de tablas con un pájaro dentro y lo titula: "Intento para jaula de pájaros, 1". Es que Los Simpsons son muy ilustrativos, porque ahí he descubierto que es muy importante para que una obra sea vanguardista y moderna, ponerle un número al título. Un número y un nombre que, a ser posible, no tenga nada que ver con lo que tengas delante. Por ejemplo, a las paletas en fila, yo les pondría: "Salto mortal, 6".


No tiene nada que ver, pero seguro que hay algún gilipollas que se para, se pone la mano en la barbilla y dice: "Uhmm... claro, qué ilustrativo... paletas separadas puestas en fila, que simbolizan el paso de una etapa a otra de nuestra vida. Los continuos saltos que emprendemos en nuestras decisiones, los riesgos de cada uno de ellos, que en realidad es una muerte diaria. Y el 6, símbolo en el paleocristiano de la divinidad y la eterna juventud...¡Qué evocador!".
Ya ves, tan evocador como que te lo has inventado todo, Juan Palomo. Que seguro que te tiras media hora todas las noches viendo la mesita de noche antes de acostarte pa ver si es Bizantina o prerrománica. Anda y acuéstate, Andy Warhol.



Total, que si queréis ver la exposición, adelante.

Yo qué sé.


A mí ma gustao.

miércoles, 24 de enero de 2007

La nueva generación

El otro día ví en el telediario de Antena3 (informativo serio, parcial y sobre todo con noticias de gran importancia cultural como las que tratan de la reemisión de ‘Aquí no hay quien viva’), un reportaje de investigación de lo más interesante: los adictos a las series de TV. Y salía un señor con pinta de friki (dato importante si tenemos en cuenta lo que voy a decir a continuación), diciendo que le había dicho a su mujer que le quería poner a su hijo Homer o Bart (todo cuadra, ¿no?).
Mira, tío, llegados a este punto tenemos un problema ¿eh?. ¿Cómo que le vas a poner Homer al niño?. “Podrían decirle Joyuuuu”. ¡Y tú deberías saberlo si dices que has visto todos los capítulos de los Simpsons! (cosa que no es difícil porque Antena 3 los emite desde que se fundó la cadena).
Los Simpsons nos han marcado a todos, no tanto como a este enfermo (digo esto mientras escribo con unos patucos con la cara de homer y una manta de spiderman por encima), pero de algún modo u otro, ahí están, influyendo constantemente en nosotros.
Creo que las generaciones se diferencian por las series que vieron de pequeños y de más mayorcitos las personas que lo componen.
Yo soy de la generación Bola de Dragón, y como todos los que se han criado con Goku, no podemos evitar decir “Fuuuuuusión”, “onnnndaaa viiitall!”, y cosas incoherentes del estilo. Menos los pobres gallegos, que tienen una versión de la ‘intro’ un tanto catastrófica, por no decir penosa y no herir sentimientos (iros a San Youtube y comprobadlo vosotros mismos).
El caso es que tenemos la melodía de ‘Campeones’ insertada en el cerebro y nos tragábamos que un pase de durase más de tres capítulos. Efectivamente, el penalti más largo del mundo no lo inventó el cine español, sino Oliver Aton, y eso sólo lo saben los miembros de nuestra generación. Al igual que se saben (nos sabemos) la intro y la despedida de Willy Fog (interpretada por Mocedades…sí pequeñines, no os avergoncéis…) y una lamentable canción que compuso Emilio Aragón (sí, es cierto) para La aldea del arce. Bueno, si lo pienso bien tampoco era tan lamentable. Y luego tenemos a Chicho Terremoto, que hizo que todos los chicos se volvieran como locos levantándole las faldas a las chicas para comprobar si llevaban bragas blancas y gritar “¡tres puntos colega!” con el signo de la victoria. Yo creo que todos chicos de la generación bola de dragón creen que las bragas blancas son las más bonitas (aunque no tengo pruebas fehacientes que demuestren este hecho).
Luego estaban ‘Los Mosqueperros’, que yo por lo menos le decía los nombres de los perros a los protagonistas originales de la novela de Dumas (aunque nos cueste creerlo, no fue al revés). Si es que uno oye: “Eran uno…” y falta tiempo pa’ que uno se enzarpe y diga: “dos y tres! Los famosos mosqueperros!”. No podemos evitarlo. A mí me pasa con las canciones de ‘Los trotamúsicos’, que si recordáis eran Koki el gallo (el cantante que conquistaba a todas las gallinitas del corral), Lupo el perro (que tocaba la trompeta), Burlón el gato (el saxofón) y Tonto el burro (la batería). Algo así como El canto del loco en la actualidad, pero en vez de cantar Zapatillas cantaban ‘Koki eres el rey del corral’, que viene a ser lo mismo. Además, estos no cantan con la presión que tenían los Trotamúsicos, que huían en todos los capítulos de los mafiosos chungos.
Yo tenía (bueno, tengo a mi pesar ) un amigo que se sabe todas las melodías de las canciones infantiles. Ahora que lo pienso tengo más de uno. Pero es que éste en concreto se sabe hasta la de “Spiderman an jis amaiiiiiiizin frenndds” (sí, la de spiderman con una mujer de fuego y un hombre de hielo) y con coreografía incluída. Algunos privilegiados son testigos de lo que estoy contando. Es digno de ver una persona de 22 años intentando simular que trepa una pared mientras tararea la canción.
Sí. Estragos mentales de este tipo causaron los dibujos animados de la generación bola de dragón. Bueno, pero éramos felices. A pesar de que los guionistas intentaban que fuésemos unos desgraciados deprimiéndonos con las aventuras de ‘Calimero’ que siempre estaba quejándose de todas las injusticias del mundo mundial o el pobre ‘Alfred J.Kwak’, que era un pato que su padre era un topo….Amos no me jodas. Si es que nos querían causar un trauma. Prueba de ello era ‘Marco’, todo el día llorando ahí buscando a su madre que lo había abandonado. “Algo habrás hecho, anda vete a buscarla y le pides perdón”. Marco seguro que se está cagando todavía en el que le dijo eso: “Si lo llego a saber iba a ir a los Andes la tuya a buscarla”.Que el pobre Marco ni comunión, ni Reyes, ni ná. Y un mono dando por culo to el día. Unos puteados de la vida los tres. En la actualidad seguro que serían mileuristas, no tendrían vivienda y habrían estudiado periodismo.
Y luego estaban los personajes graciosetes con acento andaluz (vivan los tópicos). En Willy Fog estaba el ratón Rigodón y en los Fruittis (esa serie donde una niña fumada en bikini estaba todo el día hablando con las frutas…), estaba Gazpacho, cuya frase más emblemática era: “Uuuuejejééle!”.
Yo es que me imagino a los guionistas:
-Illo que nos falta el gracioso.
- Ostias… a ver, ¿qué fruta falta por salir?
- Pos la sandía, la piña…
- No hombre, que la sandía es el alcalde. Pon la piña.
- Pero una piña no es andaluza.
- Bueno, carajo, pos ponle gazpacho.
- ¿Pero cómo le vas a poner gazpacho a una piña?
No, un tomate no podía ser.


Por cojones la piña, colega: "Ponle un gorro y yasta, total, los niños que van a saber".


Con razón a mí no me cuadraba que el gazpacho de mi madre fuera rojo. Me tiré años sospechando…. “¿de dónde sacará mi madre las piñas colorás?. Todo por los puñeteros fruittis del carajo. Y luego dicen que las series son educativas.
¿Y el ‘Inspector Gadget’?. Seguro que más de uno dijo en su día: “Adelante gadchetocóptero!” y se metió un leñazo contra el suelo al tirarse desde lo alto de la escalera. Ni un letrero de “no hagan esto en casa” o “escena rodada por especialistas”. Vamos, que esto lo ven ahora los controladores estos de la TV y lo censuran. Que era peor que los supuestos ataques epilépticos de los Pokemon.
Por no hablar del pesado de Epi, que yo no le deseo ni a mi peor enemigo que llegue a compartir piso con semejante personaje. ¡¡Por Dios, Blas tiene que estar en el cielo de los muñecos con cara de piña!!.

Frutas que hablan, tortugas mutantes, conejitos con felpas y moños, un niño y un mono con pulgas de espaldas mojadas por ahí, una niña sospechosamente feliz en los alpes con su abuelo, unos perros con espadas, unos espermatozoides que decían llamarse snorkels, el rollo raro que se traían Epi y Blas, el rollo bollo de Heidi y Clarita, un niño que se mojaba y era una niña….

Mira, pensándolo mejor…
Anda hijo sí, ponle Homer al niño.


Total….el daño ya está hecho.