He decidido retomar esto ante la desbocada ola de amenazas por tenerlo abandonado. Por favor, dejad de escribirme anónimos con letras recortás de la Superpop. Gracias.
Ya fue el día del orgullo friki, pero como yo soy una adelantada a mi tiempo (como el correcaminos) y ya he hablado de lo gratamente orgullosa que me hallo de lo que muchos tachan de engendro social, supongo que debo de buscar otro tema de conversación. Sin embargo, antes de nada, quería comunicaros que me encuentro doblemente gratificada puesto que soy chica, y eso, visto lo visto, es casi algo inaudito. Así que nada, me molo el doble.
Y diréis, novelatontolabaesta lo subidita que está.
Todo tiene su explicación.
La mía es que hoy, en mi perseverante estudio sociodemográfico español (para que en las noches españolas no dejen de escucharse los hermosos aullidos del lobo), vengo a hablaros de una especie, que se caracteriza precisamente por estar encantados de conocerse. Y hablando de orgullo, quién mejor que ellos.
Hoy voy a hablaros de esos pequeños hombrecillos a los que yo cariñosamente llamo pechito-palomos.
Históricamente hablando, el primer pecho-palomo oficial según la Biblia (que era el BOE, El Cosmopolitan y el Muy Interesante de la época), fue Jesucristo. Tras una ardua e intensa investigación, he conseguido este documento gráfico que lo corrobora:
Ya fue el día del orgullo friki, pero como yo soy una adelantada a mi tiempo (como el correcaminos) y ya he hablado de lo gratamente orgullosa que me hallo de lo que muchos tachan de engendro social, supongo que debo de buscar otro tema de conversación. Sin embargo, antes de nada, quería comunicaros que me encuentro doblemente gratificada puesto que soy chica, y eso, visto lo visto, es casi algo inaudito. Así que nada, me molo el doble.
Y diréis, novelatontolabaesta lo subidita que está.
Todo tiene su explicación.
La mía es que hoy, en mi perseverante estudio sociodemográfico español (para que en las noches españolas no dejen de escucharse los hermosos aullidos del lobo), vengo a hablaros de una especie, que se caracteriza precisamente por estar encantados de conocerse. Y hablando de orgullo, quién mejor que ellos.
Hoy voy a hablaros de esos pequeños hombrecillos a los que yo cariñosamente llamo pechito-palomos.
Históricamente hablando, el primer pecho-palomo oficial según la Biblia (que era el BOE, El Cosmopolitan y el Muy Interesante de la época), fue Jesucristo. Tras una ardua e intensa investigación, he conseguido este documento gráfico que lo corrobora:

Por definición, los pechito-palomos son tíos que, como su propio nombre indica, viven sacando pecho al más puro estilo palomo machote en celo. A veces incluso palmeándoselo rítmicamente y señalándote mientras te guiñan un ojo. Yo creo que he llegado a oír el sonido gutural cual palomilla grácil cuando se acercan a la presa. Porque “Oh, sí, nena. Qué suerte has tenido esta noche al conocerme. Jhú-Jhá”.
A mí me repatean. Pero tengo que reconocer que son la especie que más entretenimiento y divertimento visual me causan.
Un pechito palomo se acerca a la futura conquista con andares sugerentes, frunciendo los labios e incluso contoneándose. Todo irá en función de la cantidad de cubatas que hayan sido ingeridos. La pronunciación y vocalización de las frases empleadas como armas de conquista, variarán por tanto en función de las mismas:
- ¿Qué tal nena?
- (mirada de asco de tía mientras lo analiza de arriba abajo) Hola (con la boca torcida y tapándose con la copa para no descojonarse en su cara)
- Bueno ¿qué? (apoyándose en la columna o en la barra y subiéndose la manga de la camiseta/camisa para que se vea que ha estado haciendo pesas mientras comprime todo el aire en el pecho y abulta los hombros).
- (la chica perdida…) ¿Qué de qué?
- Hombre… que llevas toda la noche mirándome. Y he dicho… vayamos a conocer a esta ninfa.(levantando las cejas haciéndose el interesante y azul casi de tener tanto aire acumulado en el pecho)
- (la tía que se vuelve a tapar con su copa en cuestión para no descojonarse de nuevo). ¿Así que llevo toda la noche mirándote? No tienes tú rollo...
- Hombre, yo lo entiendo, porque estoy tan bueno que no me toco para no correrme el maquillaje, ¿sabes? (vuelve a fruncir los labios).
(ahora llegaría el momento de palmearse el pechito en plan “aquí estoy yo”).
¿Qué pasa luego?. Normalmente las tías se descojonan en su cara, luego pasan de ellos, y posteriormente se descojonan de nuevo al contárselo a sus amigas en grupos de debate por el fomento de la cultura masculina (El hombre: ¡¡ese gran desconocido!!).
Peeero…los pecho-palomos están buenos. Buenos del carajo. Son tontos, se lo tienen creído. Pero las tías a veces somos un poco pánfilas también. Y joder, para un polvo, pues mira, no están mal. Y caemos presas.
Ahora, a las chicas, una advertencia. Con estos no llegáis al orgasmo ni de coña. Vamos, por una sencilla razón. Ellos se molan a sí mismos, se ponen solos nada más de mirarse lo guapos que son y lo tremendamente buenos que están. Te puedes quedar tu en tu conjuntito supermono del womansecret tirada en la cama mirando las grietas del techo que ellos seguirán frente a tu enorme espejo del cuarto marcando bíceps y mirándose como mueven las tetitas al compás de una música absurda.
A mí me repatean. Pero tengo que reconocer que son la especie que más entretenimiento y divertimento visual me causan.
Un pechito palomo se acerca a la futura conquista con andares sugerentes, frunciendo los labios e incluso contoneándose. Todo irá en función de la cantidad de cubatas que hayan sido ingeridos. La pronunciación y vocalización de las frases empleadas como armas de conquista, variarán por tanto en función de las mismas:
- ¿Qué tal nena?
- (mirada de asco de tía mientras lo analiza de arriba abajo) Hola (con la boca torcida y tapándose con la copa para no descojonarse en su cara)
- Bueno ¿qué? (apoyándose en la columna o en la barra y subiéndose la manga de la camiseta/camisa para que se vea que ha estado haciendo pesas mientras comprime todo el aire en el pecho y abulta los hombros).
- (la chica perdida…) ¿Qué de qué?
- Hombre… que llevas toda la noche mirándome. Y he dicho… vayamos a conocer a esta ninfa.(levantando las cejas haciéndose el interesante y azul casi de tener tanto aire acumulado en el pecho)
- (la tía que se vuelve a tapar con su copa en cuestión para no descojonarse de nuevo). ¿Así que llevo toda la noche mirándote? No tienes tú rollo...
- Hombre, yo lo entiendo, porque estoy tan bueno que no me toco para no correrme el maquillaje, ¿sabes? (vuelve a fruncir los labios).
(ahora llegaría el momento de palmearse el pechito en plan “aquí estoy yo”).
¿Qué pasa luego?. Normalmente las tías se descojonan en su cara, luego pasan de ellos, y posteriormente se descojonan de nuevo al contárselo a sus amigas en grupos de debate por el fomento de la cultura masculina (El hombre: ¡¡ese gran desconocido!!).
Peeero…los pecho-palomos están buenos. Buenos del carajo. Son tontos, se lo tienen creído. Pero las tías a veces somos un poco pánfilas también. Y joder, para un polvo, pues mira, no están mal. Y caemos presas.
Ahora, a las chicas, una advertencia. Con estos no llegáis al orgasmo ni de coña. Vamos, por una sencilla razón. Ellos se molan a sí mismos, se ponen solos nada más de mirarse lo guapos que son y lo tremendamente buenos que están. Te puedes quedar tu en tu conjuntito supermono del womansecret tirada en la cama mirando las grietas del techo que ellos seguirán frente a tu enorme espejo del cuarto marcando bíceps y mirándose como mueven las tetitas al compás de una música absurda.
Que en mitad del tema pueden estar pensando en sí mismos para correrse, vamos.
Y digo yo... ¿para qué nos quieren entonces?. Yo creo que reniegan de su naturaleza solitaria, porque eso les llevaría a la extinción. Pero la cruda realidad es que están condenados a estar aislados de la presencia femenina, al eterno onanismo. La madre naturaleza debe seguir su curso, que en este caso se rige por la ley del cinco contra uno.
Así que chicas, dejadlos correr…
O volar, cual palomillas errantes.
Que siempre es mejor gorrioncillo cojo en mano que pecho-palomos volando.
O volar, cual palomillas errantes.
Que siempre es mejor gorrioncillo cojo en mano que pecho-palomos volando.
Y chicos, si sois machos ibéricos bienavenidos, no temáis por vuestra supervivencia.
Ya nos encargamos nosotras de que no os extingáis.
Pero no sucumbáis al lado oscuro...

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